Mercado de motores de Madrid

mercado motores

En esos momentos es una de las actividades tendencia de la capital.

No eres nadie si no te has pasado por allí. Y como no estamos en condiciones de no ser nadie,  el otro día decidí igualarme con la media y me acerqué a ver qué narices era eso del “mercado de motores”.

Y no creáis que es fácil de explicar. Es un mercado, sí. Pero no se venden motores. Lo que más se aproxima es que se organiza en la antigua estación de Delicias (ahora el museo de Ferrocarril). Se celebra los segundos fines de semana del mes y en él te puedes encontrar de todo. Comida, ropa, decoración y mucho ambiente. Para que os situéis os diré que el mercado está dividido en tres espacios: el interior (que es donde venden los profesionales), la parte de hostelería (que es donde comes a todo correr) y la zona de particulares (donde la gente como vosotros o como nosotras vende lo que le sale del alma).

Total, que como aquí somos muy ordenaditas (por las narices) vamos a empezar por el principio: la zona de interior. ¿Me acompañáis?

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En esta zona los puestos están colocados en paralelo a las vías del tren. Conviven con los vagones, de hecho. Hay tres pasillos llenos de stands. El día que fui yo uno de los tres estaba dedicado, casi en exclusiva, a comida. Huevos con sabor a huevo (deduzco yo, porque si no no los vendes como especiales), mermeladas caseras de todo tipo de sabores, tes infinitos, quesos con mil formas y curaciones… para comer con solo mirar, vamos.

Y en los otros dos pasillos tenéis de todo. De TODO. Gafas del presente, del pasado y del futuro… Tocados, cajas de esas de fruta que ahora son lo más en decoración, letras de madera que son lo segundo más en decoración después de las cajas de fruta, ropa de primera, segunda o tercera mano, láminas de dibujo, juguetes diferentes…

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Esta buena gente de la foto de arriba está disfrutando de otra de las actividades contenidas en el propio mercado de motores. Porque, ya que estás en el Museo del Ferrocarril, te ofrecen la posibilidad de verlo y conocer los trenes por dentro. Hay unos guías estupendísimos que te hacen una ruta, gratuita y con sonrisa, cada 30 minutos. Dicho esto, y recorridos los tres pasillos, la siguiente parada (si te cuadra por horario, tampoco es obligatorio seguir mi agenda) es la zona de hostelería.

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Como podéis apreciar, una zona de ambientazo total.

Un espacio amplio lleno de mesas de bar que como haga sol y calor parece un criadero de pollos. Eso sí, pollos con muy buen rollo. Como os decía, es un espacio central lleno de mesas rodeado de chiringos con distintos tipos de comidas. Tampoco muy variadas. Hamburguesas, perritos, bocatas… todo muy de adelgazar. Pero muy propio del momento. Algo importante es que allí no se paga con dinero normal sino con la moneda del mercado. Para eso hay dos puestos a los lados, nada más acceder al recinto de hostelería, en los que cambias tu dinero de toda la vida por la moneda del mercado con la que es mucho más fácil operar (si no te lo gastas todo, luego lo vuelves a cambiar). Con esas monedas “de palo” te vas al chiringo que quieras, mientras parte de tus colegas se matan con el resto de personas por conseguir una mesa, y cuando las dos partes hayáis conseguido vuestro objetivo os juntáis y os zampáis las hamburguesas mientras escucháis música en vivo y disfrutáis del buen rollo (si es que lo disfrutáis, que hay quien quiere matar al de la música en vivo porque no se calla).

En fin, que una vez comidos y bailados nos queda ver el tercer espacio: la zona de particulares y, posiblemente, la más auténtica de todo el mercado.

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Los puestos de particulares están distribuidos por varias zonas porque cada vez más gente quiere apuntarse a vender parte de su armario. Bueno, de su armario y del de su abuela, su bisabuela y su tatarabuela. Porque hay cosas vintage que son vintage, pero hay otras a las que llaman vintage que no hay por donde cogerlas. Lo que sí tienen en común todos los puestos de particulares es que están al aire libre. En los laterales del museo y en los andenes exteriores. Y lo bueno de esta zona, one more time, es el ambiente. Ahí van unos ejemplos.

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 Y colorín colorado, este post se ha terminado. Actividad recomendable para madrileños y forasteros. Hasta la siguiente!!!

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